Amazonía sur del Perú
La naturaleza en su estado más puro
Reserva de Tambopata
Collpas de guacamayos
Cochas
Albergues en la selva
Un bosque que marca su propio ritmo
Desde Puerto Maldonado, el bote remonta el río Tambopata hacia albergues escondidos entre los árboles, en una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Aquí, los días siguen el compás de la selva: lagos tranquilos, senderos bajo el dosel y los sonidos de la naturaleza, con un albergue cómodo al que volver cada tarde. Cada albergue ofrece sus propias experiencias, y te ayudamos a elegir el que mejor se adapte a ti.
Lugares por descubrir

El paseo en bote hasta tu albergue ofrece una primera mirada a la vida a orillas del Tambopata. Riberas boscosas se alzan a ambos lados, el agua color tierra serpentea en amplias curvas, y garzas, martines pescadores y algún ronsoco aparecen en la orilla mientras los sonidos de la ciudad quedan atrás.
Formadas cuando el río cambia de curso, cochas como Sandoval y Tres Chimbadas guardan aguas tranquilas y oscuras rodeadas de palmeras. Desde una canoa puedes ver aves de vivos colores, tortugas descansando sobre troncos caídos y, con suerte, una familia de nutrias gigantes, uno de los mamíferos más raros de la Amazonía.
En las riberas expuestas, loros y guacamayos se reúnen para comer arcilla rica en minerales y llenan el aire de destellos rojos, azules y verdes. Tambopata alberga algunas de las collpas más grandes de la Amazonía y, como la actividad de las aves cambia cada día, la paciencia forma parte de la maravilla.
Bajo el dosel, los senderos serpentean entre ceibas gigantes y matapalos, donde hormigas cortadoras de hojas, huellas en el barro y el canto de aves ocultas revelan un mundo en constante movimiento. En los albergues con torres de observación, la vista se eleva sobre las copas, donde tucanes y guacamayos cruzan un mar verde.
Al caer el sol, la selva cambia de voz. En una caminata nocturna opcional, ranas, insectos y otras pequeñas criaturas aparecen a la luz de la linterna, detalles que pasan desapercibidos de día, mientras el coro de la noche te invita a bajar el ritmo y escuchar.








